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viernes, 18 de diciembre de 2015

Aves marinas en el Cantábrico

A últimos de octubre se organizó desde Santoña una salida en barco en busca de aves pelágicas en el Cantábrico. El día amaneció poco favorable, incluso con lluvia, pero finalmente acabó despejando, permitiéndonos disfrutar del viaje.

Alcatraz atlántico

Las primeras en aparecer fueron las gaviotas, atraídas por el rastro de pan que íbamos dejando atrás. Les siguieron un alca y un lejano grupo de negrones.

Larus sp.

Negrones comunes

La sorpresa del día, un joven charrán ártico, no tardó en aparecer.

Charrán ártico

Atraídas por el bullicio formado por las gaviotas, empezaron a aparecer las primeras pardelas sombrías y también algunas baleares.



Pardelas sombrías

También nos encontramos con otras aves no marinas que se encontraban en plena migración postnupcial, entre ellas un búho campestre, un grupo de cucharas y un mosquitero común.
Este último llegó a posarse en la embarcación, agotado.

Mosquitero común

Ese día nos fuimos sin ver ningún cetáceo, pero en contraparte tuvimos una observación más que buena de un pez luna tomando el sol en la superficie.

Pez luna

Las gaviotas tuvieron un peso especial en la jornada, ya que además de las típicas sombrías y patiamarillas hicieron acto de presencia cabecinegras, canas, argénteas e incluso tridáctilas.


Gaviota sombría y patiamarilla

Gaviota cabecinegra

Los protagonistas indiscutidos, como ocurre siempre en estas salidas, fueron los alcatraces. Nos deleitaron con sus cercanos vuelos y sus impresionantes picados, además de poder disfrutar de individuos de edades muy dispares.










Alcatraces atlánticos

En cuanto a las pardelas, además de sombrías, contamos con las ya citadas baleares y alguna que otra pardela capirotada.

Pardela balear

Pardelas capirotadas

Y para rematar los págalos. Muy pocos en esta ocasión, y sin protagonizar ninguna gran escena de persecución contra otras aves, pero al menos aparecieron que no es poco. Fueron en su mayoría págalos grandes, además de un bonito pomarino.





Págalos grandes

Págalo pomarino

¡Espero que os haya gustado!

miércoles, 23 de octubre de 2013

Mar adentro en busca de pelágicas...

El pasado día 13 salimos en barco a alta mar desde Santander, dejando atrás la costa para avistar aves pelágicas en las aguas del Cantábrico.

Gran concentración de gaviotas tras el barco

Como suele hacerse, al salir de la bahía comenzamos a arrojar pedazos de pan por la popa para atraer a las gaviotas de la colonia de la Isla de Mouro.
Esta tremenda cantidad de gaviotas es muy visible por otras aves marinas que no dudarían en acercarse a investigar los alrededores del barco...

Gran concentración de gaviotas tras el barco

Gaviotas patiamarillas

Contamos con la grata presencia de una gaviota cana. Aun me sorprende la gente capaz de reconocer un bicho así entre semejante revuelo de gaviotas.

Gaviota cana

Había alguna anillada entre la multitud, como esta patiamarilla guipuzcoana.

Gaviota patiamarilla anillada

La actividad de las gaviotas pronto atrajo a nuestras primeras pelágicas, los alcatraces, momento en el que ya se sustituyó el pan por "chum".
Para el que no lo sepa, el "chum" es un preparado de pescado machacado empapado en aceite que vuelve locas a las aves marinas.  


Alcatraces atlánticos

No nos habíamos alejado mucho cuando un grupo de delfines comunes se acercó al barco, pero sólo dejaron ver alguna aleta y se alejaron nadando. Luego ocurrió lo mismo con unos delfines mulares, aunque estos nos regalaron un par de saltos antes de desaparecer; no estaban muy juguetones aquel día, la verdad.
(Le agradezco a Carlos Sáinz la foto de uno de los mulares).

Delfín mular

Al rato, las primeras pardelas baleares se unieron a la fiesta...

Pardela balear

...y al poco tiempo, también recibimos alguna que otra pardela sombría.
No pudimos contar con ninguna capirotada en esta ocasión, pero al menos las especies que acudieron lo hicieron en números razonables.


Pardelas sombrías

Pasaba el tiempo en alta mar y la ausencia de págalos comenzaba a ser preocupante. Ya se empezaba a escuchar que si no habían aparecido ya es que no los había, pero entonces alguien gritó "¡Págalo grande!". Y efectivamente, un gran skua comenzó a causar el pánico entre las gaviotas, persiguiéndolas sin piedad con el objetivo de robarles su pescado, aunque para ello tuviese que hacérselo regurgitar. (Foto cortesía del amigo Pepe Velasco).

Págalo grande

Tras el tremendo alivio que supuso la ansiada aparición del gran pirata apareció uno de sus parientes menores, un joven págalo parásito.
También nos brindó algunos buenos momentos al hostigar a otras aves, aunque a diferencia del págalo grande éste suele intentarlo más con las gaviotas pequeñas (reidoras, cabecinegras) o con los charranes.

Págalo parásito

Pero ante todo, los ya mencionados alcatraces fueron los indiscutidos protagonistas de salida. Como de costumbre en buenos números, con gran variedad de plumajes de edad y dejándonos a todos con la boca abierta por medio de sus potentes vuelos o sus alucinantes picados.




Alcatraces atlánticos

Me he ahorrado las fotos de los picados para en su lugar mostrároslos en el siguiente vídeo que he montado, amenizado con un poco de musiquilla, eso sí.

Alcatraces atlánticos

El viaje tocaba a su fin, y a medida que nos acercábamos de nuevo a la bahía la gran mayoría de las aves nos fueron abandonando, quedándose atrás...

Cormoranes moñudos

Y aquí terminó todo, llenos de satisfacción y con los cormoranes moñudos observándonos desde su atalaya rocosa en esa joya que es la Isla de Mouro.
Otra salida pelágica para recordar y para seguir repitiendo año tras año.

Isla de Mouro

PD: también se observaron un alca, un bisbita en migración y un pez luna.

domingo, 9 de octubre de 2011

Salida pelágica de Santander

Esta mañana nos aventuramos 10,8 millas mar adentro en busca de aves marinas. Compartimos embarcación con gente de diversos puntos de España y junto con los que se apuntaron al curso de identificación de aves marinas.

Págalo pomarino

Embarcamos a las 9:30. Prácticamente no vimos el sol en ningún momento del viaje, pero pudimos disfrutar de una gran variedad de aves. Nada más zarpar se acercaron al barco unos charranes patinegros, y al pasar junto a la isla de Mouro vimos unos cuantos cormoranes moñudos y un halcón peregrino.

Cormoranes moñudos

Gaviotas patiamarillas, sombrías y alguna reidora fueron las más comunes de la jornada. También observamos brevemente un gavión atlántico.

Gaviota patiamarilla

Los alcatraces también fueron bastante comunes, pudiendo disfrutar de sus diferentes fases de plumaje y de sus espectaculares picados.



Alcatraz atlántico

Las pardelas no destacaron por su cantidad, pero sí por su variedad. Vimos tres especies: sombría, capirotada y balear.


Pardela sombría

Los auténticos protagonistas de la salida fueron los págalos. La primera especie en irrumpir fue el imponente págalo grande, provocando el caos entre las gaviotas. Estos piratas acosaban a las gaviotas en veloces persecuciones sobre las olas hasta que éstas acababan regurgitando su almuerzo, todo un espectáculo.


Págalo grande

También aparecieron un joven págalo rabero y un posible págalo parásito.
Su menor tamaño no les hace rivales ante las gaviotas, así que concentraron sus ataques hacia los charranes.

Págalo rabero y págalo parásito

Y el que es seguramente uno de los más bellos págalos, el pomarino, hizo las delicias entre los componentes de la tripulación.




 Págalo pomarino

Otras especies que se quedaron sin fotografiar fueron un negrón y un alca.
La observación de cetáceos fue nula, pero vimos una especie de túnido dando algún que otro salto fuera del agua.
A pesar de no tener muy buena luz, los resultados de la salida fueron más que satisfactorios.