Este verano, aprovechando una visita familiar a Santiurde de Reinosa, me acerqué a una cueva que hay relativamente cerca de dicho pueblo.
Entrada de la cueva vista desde el exterior
El motivo era que el año pasado encontré un gran murciélago colgando del techo de esta cavidad, pero en esta ocasión no tuve esa suerte, y eso que me adentré en la cueva todo lo que me fue posible (con linterna, obviamente).
Interior de la cueva
Pero no me desanimé y aproveché la ocasión para aprender algo, aunque solo fuese un poco, a cerca de los peculiares invertebrados que aquí habitan. La araña cavernícola grande fue el más espectacular de todos los que encontré.
Araña cavernícola grande
Tuve la suerte de dar con una hembra custodiando su nido, un capullo de seda colgado de un hilo que puede llegar a albergar hasta 300 huevos.
Araña cavernícola grande con su nido
La diversidad de especies en la profundidad de las cuevas es muy variada, pero jamás pensé que encontraría aquí una mariposa pavo real.
Mariposa pavo real
Otra de las curiosidades con las que me topé fue este gigantesco opilión.
Con el mundo de los opiliones ya me pierdo, así que si alguien entiende y puede identificarme la especie a partir de la foto se lo agradecería.
(Muchas gracias a Juanma Pérez por identificármelo como Gyas titanus)
Gyas titanus
Entrada de la cueva vista desde el interior