Hace un par de semanas Juan Pardo, Gonzalo Pardo y un servidor nos desplazamos hasta Villaeles de Valdavia, en Palencia, donde nos esperaba nuestro buen amigo Luis Herrero con la idea de disfrutar de las mariposas nocturnas de su pueblo.
Íbamos a lo que cayese a la luz, aunque nuestra mayor motivación la encarnaba la fabulosa Esfinge ocelada (Smerinthus ocellata).
Por desgracia esa noche se desató una buena tormenta y no duramos mucho, pero hasta que la lluvia y los rayos no nos obligaron a desistir, la bombilla de vapor de mercurio ejerció su magia y nos regaló la observación de varias especies.
Craniophora ligustri
Mythimna ferrago
Oria musculosa
Una de las protagonistas fue Pterostoma palpina, un notodóntido que simula el aspecto de una rama astillada... Por otro lado los geométridos no suelen destacar por llamativos, aunque en esta ocasión pudimos contar con dos de sus representantes más bellos, Ourapterix sambucaria y Opistograptis luteola.
Pterostoma palpina
Ourapterix sambucaria
Opistograptis luteola
Como ya dije la "fiesta" terminó pronto y no dio tiempo a que llegasen las esfinges, y esta hembra de Malacosoma castrensis se posicionó como candidata al podio de las más bonitas de la noche.
Malacosoma castrensis
Cuando el chaparrón se hizo más intenso decidimos poner punto y final a la jornada y acercarnos al bar del pueblo para tomar algo. Sin embargo resulta que la bombilla de la terraza también era de vapor de mercurio, de las de antes, e incluso allí seguían llegando polillas a pesar de las inclemencias meteorológicas...
Por cantidad destacaron las procesionarias del pino (decenas, tal vez cientas de ellas), además de la esfinge meridional del pino.
Dyspessa ulula
Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa)
Esfinge meridional del pino (Sphinx maurorum)
De camino a casa de Luis paramos a mirar unas orugas de Paidia rica que tal y como él nos contó se pasan toda la noche en la misma pared.
Los hábitos de estas orugas son muy interesantes, ya que basan su alimentación en microalgas y líquenes, y no en plantas como las demás.
Oruga de Paidia rica
Tampoco faltaron escarabajos rinoceronte (muy abundantes) ni alguna que otra rana, además del lejano canto de un macho de autillo.
Escarabajo rinoceronte europeo (Oryctes nasicornis), hembra
Rana común (Pelophylax perezi)
A la mañana siguiente buscamos indicios de Sesia apiformis en los chopos y recorrimos las saucedas del río Valdavia que no en vano hacen a esta zona tan propicia para la esfinge ocelada. Mientras tanto, a medida que amanecía, las mariposas diurnas más madrugadoras comenzaban a desperezarse...
Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)
Rey moro (Kanetisa circe)
Moradilla del fresno (Laeosopis roboris)
Doncella modesta (Melitaea trivia)
Son muchas las mariposas nocturnas cuyas orugas podrían considerarse grandes amantes de los sauces, y entre todas ellas destaca la de Cerura iberica, una de las orugas más extravagantes de nuestra fauna.
Nosotros encontramos dos ejemplares, uno muy grande a pocos días de pupar y otro bastante más pequeño pero con la última de sus mudas ya realizada.
Cerura iberica
Cerura iberica
Algún que otro libeloide pululaba por los alrededores...
Libelloides longicornis
En el jardín de Luis las abejas cortadoras de hojas hacías de las suyas...
Abeja cortadora de hojas (Megachile sp.)
Una vez satisfechos nos despedimos de Luis, muy agradecidos por habernos dado techo y con la promesa de volver a visitar Villaeles las veces que hagan falta.
Verdecillo común (Serinus serinus)
Golondrina común (Hirundo rustica)
Volantones de Lavandera blanca (Motacilla alba)
De vuelta por Cantabria hicimos un par de paradas extra que concluyeron por un lado con una oruga de Thecla betulae o Topacio, una mariposa tan bonita como escasa, aunque bien distribuida. Y por otro lado un caracol de Quimper, especie única en su género y endémica de la Bretaña francesa y la cornisa Cantábrica.
Oruga de Topacio (Thecla betulae)
Caracol de Quimper (Elona quimperiana)
Nada más que contar por hoy...
¡Espero que os haya gustado!