jueves, 31 de octubre de 2019

Gorriones en la niebla

Como ya di a entender en la entrada anterior, a finales de julio Miguel Martín llegó a Cantabria con varios objetivos en mente. Muchos de ellos fueron saldados en Aguilar de Campóo, pero algunas de las especies más alpinas requirieron recorrer algunas de las crestas montañosas más altas de la comarca campurriana.

Alto Campóo

Fueron muchas las aves que nos deleitaron por estos parajes, pero el punto de mira lo teníamos puesto sobre los dos objetivos más ambiciosos de la zona: el mirlo capiblanco y el gorrión alpino. No tardamos en ver al primero, llegando a ver hasta tres ejemplares diferentes de esta especie, todo un privilegio dado que se trata de una de las reproductoras más escasas de la cantábrica.

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus alpestris), macho adulto

Hábitat del Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Al mediodía hicimos un pequeño paréntesis para "relajarnos" buscando anfibios y libélulas. Dimos con varias ranas bermejas, tritones palmeados, tritones alpinos e incluso una pequeña salamandra que se movía a plena luz del día entre el musgo y las diferentes plantas carnívoras de la orilla de un arroyo de montaña.
Y entre los numerosos odonatos destacó la Aeshna juncea, tal vez la libélula más emblemática de las turberas alpinas de nuestro país.

Arroyo de montaña

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus), macho

Tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

Salamandra común (Salamandra salamandra)

Drosera rotundifolia

Pinguicula grandiflora

Aeshna juncea

La meteorología se había portado bien hasta el momento, pero entonces una densa niebla procedente de los valles comenzó a ascender y devorar el paisaje.

Alto Campóo

Bisbita arbóreo (Anthus trivialis)

Gentiana lutea

Alto Campóo

Parecía que la diversión se había acabado definitivamente y que nos iba a tocar volver al coche. Sin embargo esto solo acababa de empezar, pues el ansiado reclamo que le había estado describiendo a Miguel durante toda la tarde finalmente llegó a nuestros oídos... y lo que en un principio parecía un único gorrión alpino resultó ser una familia completa: los dos adultos y cuatro juveniles.

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), macho adulto

Pudimos disfrutar de estas soberbias aves a placer durante más de una hora. Ambos quedamos muy satisfechos con la observación y por ende con la jornada... Desde luego algo tienen estos gorriones que encandilan a cualquiera...

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), juvenil

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), macho adulto cebando a un juvenil

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), macho adulto

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), juveniles

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), hembra adulta

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), hembra adulta y juvenil

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), familia completa

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), hembra adulta

Y hasta aquí por hoy...
¡Gracias por seguir el blog!


4 comentarios:

  1. Preciosas fotos. Y la zona es espectacular. Habrá que volver para poder pillarlos.
    Saludos abulenses

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  2. Unos recuerdos muy chulos de los gorriones campurrianos.
    ¡Saludos!

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  3. Bellas fotografías. Habrá que pasarse por ese lugar para avistar ni que sea la mitad de fauna que viste. Un saludo naturalista!

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