jueves, 14 de febrero de 2019

Bahía de Santander... ¡A TOPE!

A finales de la semana pasada tuve por aquí a Miguel Rodríguez, con quien un invierno más pude compartir unos días de intenso pajareo costero por Cantabria. En esta ocasión nos centramos mayormente en la bahía de Santander, que esta temporada está resultando especialmente animada y entretenida.

Serreta mediana (Mergus serrator)

Comenzamos por el enclave que más cerca nos pillaba de casa, la dársena de Raos, uno de los  "puntos calientes" para los ornitólogos locales.
Cuatro ejemplares de serretas medianas nos dieron una grata bienvenida...

Serretas medianas (Mergus serrator)

Tampoco faltaron colimbos, incluyendo el ya famoso ártico que tantas atenciones está recibiendo este invierno. A quien no vimos fue al somormujo cuellirrojo, y teniendo en cuenta su empeorante estado de salud dudo que lo volvamos a ver.

Colimbo ártico (Gavia arctica)

De Raos pegaremos un salto a la punta de Elechas, donde cuatro zampullines cuellirrojos y tres negrones especulados acapararon todo el protagonismo.

Zampullines cuellirrojos (Podiceps auritus)

Negrones especulados (Melanitta fusca)

En la marisma del Conde destacaron un águila pescadora con anilla francesa y un solitario morito, además de varias huellas de tejón.

Marisma del Conde

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Morito común (Plegadis falcinellus)

Huellas de Tejón común (Meles meles)

Ya en La Junquera (Pedreña) nos lo pasamos como enanos con las enormes cantidades de todo tipo de limícolas que frecuentan esta rasa intermareal. Las gaviotas canas también dieron bastante juego, distinguiendo cuatro ejemplares.

La Junquera

Bando mixto de limícolas...

Vuelvepiedras común (Arenaria interpres)

Chorlitos grises (Pluvialis squatarola)

Correlimos comunes (Calidris alpina)

Gaviota cana (Larus canus), 2ºw

La ensenada de San Bartolomé tiene muchos puntos fuertes. Las espátulas son uno de ellos, las limícolas otro, pero no cabe duda de que las llamativas concentraciones de cientos y cientos de silbones suponen la atracción principal.

Ensenada de San Bartolomé

Silbones europeos (Mareca penelope)

Como Miguel es un amante declarado de las gaviotas no pude privarle de la oportunidad de visitar el puerto de Santander al atardecer. Aquí nos topamos con una gaviota cana (primera vez que veo una descansando aquí), varios gaviones atlánticos y diez gaviotas argénteas de todas las edades. El dormidero se completó con más de 600 sombrías, cerca de 90 patiamarillas y 120 reidoras.

Gaviota cana (Larus canus), 1ºw

Gaviota argéntea (Larus argentatus), 1ºw

Gaviotas argénteas (Larus argentatus), 2ºw y 1ºw

El domingo daban demasiada lluvia como para pajarear a gusto, de modo que reservamos este día para acercarnos a Santoña, ya que sólo teníamos un objetivo: el porrón bola que lleva presente en El Sorbal desde el día de nochevieja, y que supone la primera cita de esta especie para Cantabria. Antes de irnos nos refugiamos del agua en el observatorio de La Arenilla desde donde pudimos sumarnos alguna especie más, entre las que se incluyeron eider común, barnacla carinegra e ibis sagrado... ¡que no es poco! Nos hubiese gustado disfrutar más tiempo del estuario del Asón pero la meteorología no nos dio margen para más.

El Sorbal

Porrón bola (Aythya affinis)

Eider común (Somateria mollissima)

Barnaclas carinegras (Branta bernicla)


Pesca conjunta entre Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) y Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus)

La lluvia también hizo imposible el avistamiento de aves pelágicas desde el cabo de Ajo, de modo que tras una agradable visita a la Vuelta Ostrera (donde pudimos apuntarnos una agachadiza chica) regresamos a la bahía de Santander para inspeccionar los acantilados de cabo Menor. Una vez aquí concluimos con ni más ni menos que 14 correlimos oscuros y un cormorán moñudo desafiando al oleaje.

Buitrón (Cisticola juncidis) agotado tras llegar del mar...

Correlimos oscuros (Calidris maritima)

Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Y nada más que contar...
¡Espero que os haya gustado!


lunes, 11 de febrero de 2019

Una agradable jornada campurriana

La semana pasada realicé una incursión al interior cántabro en compañía de Isaac Villaverde con la intención de desconectar un poco del mar y de tanta ave marina, lo cual día tras día puede llegar a ser demasiado repetitivo.

Árctido sin identificar...

Tras un agradable recorrido invernal por Bárcena de Pie de Concha nos fuimos a comer el bocadillo a los alrededores de Reinosa, por si de paso se dejase ver algún pico mediano... Ya estábamos terminando cuando un grupo de trepadores azules, carboneros y herrerillos acudieron literalmente a nuestros pies en busca de las migas de pan y de patatas fritas que se nos habían ido cayendo.

Trepador azul (Sitta europaea)

Tal era su descaro que no pudimos resistirnos a hacerles una buena sesión fotográfica, especialmente a los trepadores azules.

Carbonero común (Parus major)

Trepador azul (Sitta europaea)

Los picos medianos entraron en escena justo cuando ya pensábamos irnos para retomar nuestra ruta. Infalibles... como de costumbre.

Pico mediano (Leiopicus medius)

Ya que andábamos por la zona subimos hasta Brañavieja con la idea de deleitarnos con los acentores alpinos que suelen frecuentar el parking y las cafeterías de la estación de esquí. No hizo falta más que poner un pie fuera del coche para encontrárnoslos, como si nos estuviesen esperando de antemano.

Brañavieja

Acentores alpinos (Prunella collaris)

Decidimos terminar el día con una espera a última hora para observar algo de "pelo". De camino al punto de observación nos topamos con las huellas de un par de perdices pardillas que posteriormente logramos llegar a ver...


Huellas de Perdices pardillas (Perdix perdix)

En la espera sólo pudimos ver ciervos, aunque en abundancia. Eso mas rapaces, chovas y un bandito de zorzales alirrojos le pusieron el broche final al día. 

Ciervos (Cervus elaphus)

Y eso es todo por hoy...
¡Espero que os haya gustado!