martes, 26 de noviembre de 2019

SOMIEDO: Agosto de 2019

Este verano me tocó pasar todo el mes de agosto en el parque natural de Somiedo, en Asturias, pudiendo aprovechar muy a menudo para explorar la zona por mi cuenta. Aun así esta entrada va a ser un resumen muy breve en el que muchas de las cosas vistas y vividas se quedarán en el tintero.

Oso pardo (Ursus arctos)

A quien seguro que sí voy a mencionar es a los osos pardos, las estrellas indiscutidas de la zona. Durante la primera mitad del mes se hicieron bastante de rogar, pues las avellanas y las bayas de los escuernacabras aún no estaban maduras. Las únicas señales de vida de los plantígrados se reducían prácticamente a huellas, árboles con marcas de zarpazos y excrementos recientes que fui encontrando en rutas alternativas.

Parque Natural de Somiedo, Asturias

Escremento de Oso pardo (Ursus arctos) con semillas de cerezas y de escuernacabras

Sin embargo a partir de la segunda quincena el panorama cambió y los avistamientos comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes.

Oso pardo (Ursus arctos)

Oso pardo (Ursus arctos) comiendo avellanas al anochecer, VÍDEO

Oso pardo (Ursus arctos) comiendo avellanas al amanecer, VÍDEO

Osos pardos (Ursus arctos), macho y hembra hermanos, VÍDEO

Pero hay mucha vida más allá de los osos... ¡Desde luego! Sin ir más lejos los escuernacabras también son visitados por otros seres más pequeños, como las currucas mosquiteras, aunque no me quedó claro si lo que buscaban era sus bayas o los insectos que se veían atraídos por su dulzor.

Escuernacabras o Pudio (Rhamnus alpina)

Curruca mosquitera (Sylvia borin)

Pero si a lo que nos referimos es a mamíferos el repertorio no fue para nada reducido: rebecos, corzos, ciervos, jabalí, zorro, gato montés, armiño e incluso tres observaciones diferentes de marta común a plena luz del día.

Rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva)

Los sentidos nunca descansan cuando te gustan todos los grupos animales, razón por la que descubrir una oruga de Stauropus fagi es un privilegio al alcance de pocos. La oruga de esta mariposa nocturna es una de las más atípicas y extravagantes que hay, con una apariencia amenazante por la que vulgarmente recibe el nombre de "guerrero del haya".

Parque Natural de Somiedo, Asturias

Guerrero del haya (Stauropus fagi), oruga

Los himenópteros es un grupo que me atrae desde hace relativamente poco. Esta Palmodes es una avispa de gran tamaño, de esas bien conocidas por excavar una madriguera donde entierran una presa paralizada junto con sus propios huevos. Normalmente cada especie se especializa en un tipo de presa, y éste género lo ha hecho de los enormes grillos de matorral (Ephippiger sp.)

Palmodes sp. (Sphecidae)

Las aves siempre son grandes protagonistas, y en Somiedo eso no es una excepción. El carbonero palustre o el camachuelo común son muy abundantes y fácilmente pueden hacer babear a los ornitólogos más mediterráneos. Abejeros portando avisperos en sus garras fueron otro regalo de estas tierras durante el mes de agosto. Además conseguí dar con un territorio de picamaderos negro, al parecer rarísimo en el parque natural.

Carbonero palustre (Poecile palustris)

Los reptiles fueron bastante más escasos, aunque los lagartos verdes y verdinegros estuvieron a la orden del día. Como curiosidad encontré una víbora de Seoane de la subespecie cantabrica, propia de la vertiente sur de la cordillera pero que puede llegar a verse en el sur de Asturias.

Víbora de Seoane (Vipera seoanei cantabrica)

Me encantaría poder explayarme con todas las mariposas que pude ver a lo largo de mi estancia asturiana, pero eso alargaría demasiado esta publicación. Es por ello que sólo os dejaré a la reina, la mariposa Apolo.

Apolo (Parnassius apollo)

No podía irme de allí sin regalarme una ruta alpina como dios mandaba, observando numerosas especialidades de las altas cotas como el roquero rojo o el mismísimo treparriscos. Una auténtica gozada...

Roquero rojo (Monticola saxatilis)

Treparriscos (Tichodroma muraria)

El último día terminó de la misma forma que terminan y empiezan todos los días allí: con el ulular de los cárabos resonando por todos los rincones.

La Luna

No cabe duda que a pesar de todos los despropósitos cometidos, Asturias todavía puede seguir siendo llamada Paraíso Natural (al menos parte de ella).

¡Actuemos con cabeza para que no llegue el día en el que tengamos que despedirnos de este tesoro!

Y hasta aquí por hoy...
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jueves, 31 de octubre de 2019

Gorriones en la niebla

Como ya di a entender en la entrada anterior, a finales de julio Miguel Martín llegó a Cantabria con varios objetivos en mente. Muchos de ellos fueron saldados en Aguilar de Campóo, pero algunas de las especies más alpinas requirieron recorrer algunas de las crestas montañosas más altas de la comarca campurriana.

Alto Campóo

Fueron muchas las aves que nos deleitaron por estos parajes, pero el punto de mira lo teníamos puesto sobre los dos objetivos más ambiciosos de la zona: el mirlo capiblanco y el gorrión alpino. No tardamos en ver al primero, llegando a ver hasta tres ejemplares diferentes de esta especie, todo un privilegio dado que se trata de una de las reproductoras más escasas de la cantábrica.

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus alpestris), macho adulto

Hábitat del Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Al mediodía hicimos un pequeño paréntesis para "relajarnos" buscando anfibios y libélulas. Dimos con varias ranas bermejas, tritones palmeados, tritones alpinos e incluso una pequeña salamandra que se movía a plena luz del día entre el musgo y las diferentes plantas carnívoras de la orilla de un arroyo de montaña.
Y entre los numerosos odonatos destacó la Aeshna juncea, tal vez la libélula más emblemática de las turberas alpinas de nuestro país.

Arroyo de montaña

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus), macho

Tritón alpino (Ichthyosaura alpestris)

Salamandra común (Salamandra salamandra)

Drosera rotundifolia

Pinguicula grandiflora

Aeshna juncea

La meteorología se había portado bien hasta el momento, pero entonces una densa niebla procedente de los valles comenzó a ascender y devorar el paisaje.

Alto Campóo

Bisbita arbóreo (Anthus trivialis)

Gentiana lutea

Alto Campóo

Parecía que la diversión se había acabado definitivamente y que nos iba a tocar volver al coche. Sin embargo esto solo acababa de empezar, pues el ansiado reclamo que le había estado describiendo a Miguel durante toda la tarde finalmente llegó a nuestros oídos... y lo que en un principio parecía un único gorrión alpino resultó ser una familia completa: los dos adultos y cuatro juveniles.

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), macho adulto

Pudimos disfrutar de estas soberbias aves a placer durante más de una hora. Ambos quedamos muy satisfechos con la observación y por ende con la jornada... Desde luego algo tienen estos gorriones que encandilan a cualquiera...

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), juvenil

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), macho adulto cebando a un juvenil

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), macho adulto

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), juveniles

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), hembra adulta

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), hembra adulta y juvenil

Gorriones alpinos (Montifringilla nivalis), familia completa

Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), hembra adulta

Y hasta aquí por hoy...
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miércoles, 16 de octubre de 2019

Aguilar en diferentes compañías...

Julio fue un mes de varios paseos por mi querido municipio aguilarense en compañía de diversas amistades. Hoy intentaré recopilarlos todos brevemente.

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), macho

Comenzaré con una de las jornadas más productivas de dicho mes, concretamente la compartida con Miguel Martín, quien llevaba ya varios días con la familia por Cantabria y tenía unos cuantos objetivos orníticos en mente por dichas tierras. Sin embargo su mejor baza para muchos de ellos se encontraba aquí, al otro lado de la frontera con Palencia. Es por ello que tras hacer noche en el propio Aguilar de Campóo comenzamos con el pajareo ya desde la salida del sol, empezando por la localidad de Gama en busca de sus infalibles alcaudones dorsirrojos. 

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), macho

Una vez satisfechos con una confiada pareja de alcaudones nos dirigimos al camping de la Virgen del Llano donde probaríamos suerte con los piquituertos. Vimos tres ejemplares distintos moviéndose juntos, de los cuales merece la pena destacar a un cantarín macho que nos deleitó durante casi un cuarto de hora.

Piquituerto común (Loxia curvirostra), macho

El mosaico de ecosistemas que rodean a Corvio lo propició como una zona de visita obligatoria en la que Miguel podría saldar cuentas con varias especies, tales como el escribano cerillo o el bisbita campestre. Las libélulas tampoco perdieron la oportunidad de entrar en escena, destacando el ya clásico trío local compuesto por Sympetrum sanguineum, Libellula depressa y Aeshna affinis.

Corvio

Escribano cerillo (Emberiza citrinella), macho

Bisbita campestre (Anthus campestris)

Libellula depressa

Aeshna affinis

Ya con el terrible calor del mediodía sobre nosotros buscamos tarabillas norteñas reproductoras en el entorno de la villa de Aguilar, dando tanto con una hembra como con un esquivo macho. Remataríamos con una tórtola europea en el cañón de la Horadada y los aviones roqueros urbanos de Aguilar de Campóo...

Tarabilla norteña (Saxicola rubetra), macho

Cañón de la Horadada

Aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris)

...sin desacreditar con ello a los aviones comunes, claro.

Aviones comunes (Delichon urbicum)

La cosa comenzó también con hirúndidos otro día distinto, en el que acompañado por Juan Aguado y Mariángeles Estébanez encontramos varios nidos activos de golondrina dáurica bajo un viaducto.

Nido activo de Golondrina dáurica (Cecropis daurica)

La mañana que pasamos juntos resultó altamente productiva, con alcaudones reales, halcones peregrinos, corzos, varios rastros de lobo y la siempre bienvenida observación de uno de nuestros abejeros reproductores. Las mariposas también fueron agradecidas, poniendo el broche final con diferentes ejemplares de Parnassius apollo.


Corzo (Capreolus capreolus)

Excremento de Lobo ibérico (Canis lupus signatus)

Abejero europeo (Pernis apivorus)

Zygaena lonicerae

Apolo (Parnassius apollo)

Una esas noches me llevé a mi primo pequeño a muestrear mariposas nocturnas, algo que ambos disfrutamos como enanos, pero especialmente yo cuando apareció mi "amor platónico" la esfinge ocelada (Smerinthus ocellata)... tan deseada por mi... y finalmente real. Otro día de muestreo nocturno que también disfruté de lo lindo fue en la localidad de Brañosera en compañía de mi amigo Óliver del Nozal (Fray Sulfato), dando con varias especies particularmente atractivas.

Esfinge ocelada (Smerinthus ocellata)

Deilephila porcellus, Gastropacha quercifoliaPhalera bucephala

De vuelta con mi primo en Corvio encontramos un visón americano en una de las charcas, visitamos la caja-nido de autillo que instalamos en diciembre (ocupada con éxito) y nos topamos con una gran carroñada a pie de carretera.

Visón americano (Neovison vison)

Autillo europeo (Otus scops) en la caja-nido instalada hace unos meses

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Restos de un Corzo (Capreolus capreolus) atropellado y devorado por las carroñeras...

Y cerraré con la visita de mi buen amigo Ibai Ugarte, con quien una supuesta ascensión al pico Curavacas terminó convirtiéndose en una fructífera salida herpetológica por el lago de Las Lomas debido a la lluviosa meteorología de aquellos días. El tiempo en Aguilar era sin embargo notablemente más benigno, lo que ya de vuelta en tierras bajas nos permitió disfrutar de la escasísima y amenazada mariposa hormiguera oscura (Phengaris nausithous).

Hormiguera oscura (Phengaris nausithous)

Y hasta aquí por hoy...
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