martes, 24 de enero de 2017

Una buena salida y un apunte

Esta semana estuve de nuevo por Santander y realicé otra inspección por la bahía, como siempre acompañado por Javier Hernández y en esta ocasión también por Javier Pi. Como suele ser habitual comenzamos por el sitio que más cerca nos queda, la dársena de Raos, donde el día comenzaba prometedor.

Gaviota argéntea (Larus argentatus), 1w

Espátulas comunes (Platalea leucorodia)


Colimbo grande (Gavia immer)

En la Ensenada de San Bartolomé no vimos gran cosa a parte de lo habitual, exceptuando un numeroso grupo de negrones, entre ellos varios machos.
Por la tarde aquí se vio un ejemplar de colimbo chico a muy poca distancia, pero nosotros no llegamos a tener esa suerte.

Ensenada de San Bartolomé

Después se me ocurrió que podríamos ir a un lugar en el que jamás habíamos pensado en invierno, la zona del oleoducto de Elechas. Y ha resultado todo un descubrimiento, pues supone un estupendo oteadero de la amplia zona ciega comprendida entre la Ensenada y La Junquera.
Desde aquí observamos varias especies interesantes, como un grupo de 3 negrones especulados y una serreta mediana. Muy lejanos todos eso sí, pero desde aquí se les tiene que ver de muy cerca cuando entran a San Bartolomé, solucionándose así el único inconveniente de este enclave (la distancia).

Halcón peregrino (Falco peregrinus), juvenil

Serreta mediana (Mergus serrator)

Negrones especulados (Melanitta fusca)

Tras una poco productiva visita a las Marismas del Conde nos dirigimos a La Junquera. Enormes bandos de limícolas y 17 barnaclas carinegras era lo que nos aguardaba aquí. Como podréis ver en una de las fotos, uno de los tantísimos correlimos comunes portaba una anilla de PVC, procedente de Polonia.

Barnaclas carinegras (Branta bernicla) y bandos mixtos de limícolas

Limícolas en La Junquera






Calidris alpina XL0 --> Polonia


Barnaclas carinegras (Branta bernicla)

Más tarde nos percatamos de la presencia de dos gaviotas canas. Una de ellas (la del pico rosa) nos ha hecho dudar muchísimo con gaviota de Delaware, tanto por su corpulencia como por otros aspectos, pero finalmente la hemos dado por cana. Desde aquí le damos las gracias a Miguel Rodríguez por su ayuda.






Gaviotas canas (Larus canus)

Siguiente parada: Arenal de Somo. El objetivo no era otro que el de observar gaviotas, además de cualquier otro bicho que se dejase ver.
Lo más destacado que pudimos encontrar fueron dos gaviotas cáspicas.

Arenal de Somo



Gaviotas cáspicas (Larus cachinnans)

Colimbos grandes (Gavia immer)

Martín pescador (Alcedo atthis), hembra

Y para terminar, al anochecer nos acercamos a las Marismas Blancas (Astillero) por si lográbamos ver al avetoro, cosa que no sucedió.

Marismas Blancas

Cuando llegamos nos sorprendió la escasa cantidad de patos, y todos los que había estaban arrinconados en el extremo opuesto de la laguna principal.
Fue cuestión de segundos descubrir a la responsable de todo, una nutria.

Nutria paleártica (Lutra lutra)

Otro que también se dedicó a sembrar el caos con las últimas luces fue este macho de aguilucho lagunero, haciendo salir a las cercetas del escondite que el carrizo supone para ellas, momento en el que pudimos ver (al fin) a la cerceta carretona que nos está acompañando este invierno.

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), macho

Cerceta carretona (Anas querquedula), macho


UN APUNTE:

Este día nos encontramos con muchísimos ornitólogos pajareando por toda la bahía (Raos, Ría de Cubas, Junquera, Somo...), algo que nunca había visto.
Algunos de ellos incluso nos dijeron que venían inspirados tanto por mi blog como por el de Javi, y eso me llena de orgullo, pues ambos llevamos mucho tiempo esforzándonos por dar a conocer la Bahía de Santander, espacio habitualmente eclipsado por las Marismas de Santoña pero en el que sin embargo pueden llegar a verse las mismas especies (cada lugar tiene su toque personal, claro está).

Mi conclusión sería que me alegro de que empiece a valorarse la Bahía de Santander como realmente se merece, pues gracias a ello será más fácil protegerla en el futuro: "No se puede conservar lo que no se conoce".

7 comentarios:

  1. Si es que el oleoducto es un oteadero muy bueno, tendré que hacer en invierno la próxima expedición para verlo en su esplendor.
    Yo por mi parte ya sabes que también soy incondicional de la Bahía de Santander, y me gusta mucho la última reflexión pese a que aún hay muchos que prefieren el secretismo y el "que no venga nadie".
    ¡Saludos!

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    1. Pues ojalá te animes un invierno de verdad, ya te lo he dicho varias veces, y ya sabes de sobra también donde tienes casa ;)
      Saludos

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  2. Esto del secretismo que comenta Carlos es uno de los pecados más corrientes de muchos pajareros... Será venial, pero un pecado a fin de cuentas. Saludos, chavales!!

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    1. Completamente de acuerdo Ernesto. Se supone que la gente es mayorcita y sabe actuar con responsabilidad (o eso gusta pensar al menos), así que tampoco entiendo el por qué del secretismo.
      Saludos

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  3. La bahía de Santander es de lo mejorcito, y ahora está pletórica. Buena sesión Alberto, que suerte con la nutria, mira que lo he intentado varias veces y na de na. Un fuerte abrazo desde Castro.

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    1. Gracias Germán. Yo la nutria en las Blancas siempre igual, de pura chorra. Cuestión de suerte jeje...
      Saludos

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