sábado, 26 de diciembre de 2015

Poco que contar...

Ya hace unos días que llegué a Santander, y hoy finalmente pude hacerme un recorrido rápido pero más o menos completo por toda la bahía.
El invierno pasado el pajareo se dio muy mal, y este viene bastante peor.
Las temperaturas han llegado algunos días a los 20 grados y por ello a muchas de las especies que resultaban habituales otros años (álcidos, especulados, serretas...) no se les ve ni el plumero. La bahía ahora mismo da la sensación de estar desierta, aunque con insistencia sí que se pueden sacar bichos.

Dársena de Raos

Como de costumbre me planté en Raos al amanecer. Había poca actividad para lo que suele ser el sitio, y tres negrones fueron lo más llamativo.

Negrones comunes


Gaviotas cabecinegras

Garceta común

Vuelvepiedras

Zampullín cuellinegro

Como Alday no se encuentra en muy buen estado fui directamente hasta Astillero. Solo las Marismas Blancas merecían algo la pena (por la tarde hice una espera para intentar suerte con el avetoro, pero no sonó la flauta).
También hice escala en Guarnizo, donde contamos con la presencia de una agachadiza chica, pero tampoco hubo suerte.

Ánades frisos, Porrones moñudos y Fochas

Cerceta común

Por muy malo que venga el invierno, la Ensenada de San Bartolomé siempre se mantiene como uno de los hot spots de la Bahía de Santander.
Como ya decía al principio no encontré negrones especulados, pero sí comunes y un ejemplar de zampullín cuellirrojo. Como de costumbre las concentraciones de anátidas son bastante importantes en este enclave, con un clarísimo predominio de silbones, además de azulones y rabudos.
Cisnes, espátulas, algunas limícolas y un par de colimbos grandes fueron otras especies en dejarse ver antes de marchar de allí.

Ánades reales (izq.) y Ánades Rabudos (dch.)

Concentración de anátidas

Cisnes vulgares

Negrones comunes


Colimbos grandes

La siguiente parada fue en las Marismas del Conde (Ría de Cubas) por si veía al águila pescadora. No fue el caso, aunque hay una en el Pozón de la Dolores.
De allí marché directo a La Junquera (Pedreña), donde la marea ya estaba muy alta y el agua llegaba hasta la propia orilla, de modo que limicoleo poco.


Chorlitos grises

Parte de las limícolas que en estos casos no están en la Junquera, se congrega en el arenal de Somo. Muchas se mueven entre este lugar y la Punta del Rostro, el espigón de rocas del Puerto de Pedreña.

Ostreros euroasiáticos

Zarapitos reales y otras limícolas

Bando de limícolas

Limícolas

En el Puerto de Pedreña pude disfrutar a placer tanto de los zampullines cuellinegros como de los colimbos grandes, entre otros.

Gaviota reidora



Zampullines cuellinegros

Cormorán grande

Colimbo grande y Garceta común


Colimbo grande

Pensé en acercarme a ver al famoso bando de alcaravanes de Pontejos, pero como me he dejado olvidado el telescopio en León no iba a poder ver mucho, por lo que en su lugar volví a Santander y me pasé por la Playa del Camello, donde los vuelvepiedras y correlimos oscuros están a la orden del día.
Los cormoranes moñudos tampoco suelen fallar.



Vuelvepiedras




Correlimos oscuro

Cormorán moñudo

Como no cambie ya el tiempo (que no tiene pinta) me temo que la invernada de aves de esta temporada va a ser bastante triste. ¡Ojalá me equivoque!


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