martes, 19 de agosto de 2014

Otra buena temporada en el parque...

Llega a su fin otra temporada de salidas nocturnas por el Parque de la Vaca, y por ello ya va siendo hora de resumir cómo se ha dado la cosa este año...

Autillo europeo

Hoy comenzaré con los autillos, una de mis especies favoritas. Nuevamente he seguido la evolución de aquellas parejas que han ocupado cajas nido, y los ejemplares que utilizan alguna clase de posadero antes de entrar en ellas permiten hacer un minucioso estudio de la dieta de estos pequeños búhos.

Autillo con ceba frente a la caja nido

De este modo he podido observar cómo aportaban al nido infinidad de insectos y otros artrópodos, como por ejemplo insectos palo, saltamontes, grillos, escarabajos, chicharras o polillas, siendo estas últimas las más frecuentes.

Autillo con insecto palo (verde)

Autillo con insecto palo (marrón)

Autillo con polilla

Autillo con saltamontes de buen tamaño...

Incluso he tenido la oportunidad de inmortalizar a uno portando un ratón.

Autillo con ratón

La frecuencia de ceba varía según el momento de la noche y la edad de los pollos (de periodos inferiores a dos minutos a otros de esperas muy largas).





Autillo entrando en caja nido

Y claro, con semejante aporte de proteínas los pollos crecen a toda velocidad. Este año he conseguido pillar a un par de volantones fuera del nido a una distancia más que aceptable, donde daba gusto verles siendo alimentados por sus progenitores, algo que podéis ver tanto en foto como en el vídeo.


Autillos europeos (volantones)

Autillos europeos (volantones y adulto con ceba)


Demos ahora paso al resto de los habitantes nocturnos del parque. De entre todos, los erizos son los más tímidos y por ello se merecen una mención especial.
Esta temporada he tenido menos encuentros con ellos que en otras anteriores...



Erizos europeos

En una entrada de este parque no podían faltar los sapos parteros, abundantísimos y muy fáciles de escuchar, pero no de encontrar.
Para ello se requiere sigilo, atención... ¡y tener cuidado de dónde se pisa!





Sapos parteros comunes

La charca para anfibios está exuberante este año... Las plantas acuáticas crecen a una velocidad increíble y con el tiempo este pequeño ecosistema va ganando calidad como consecuencia directa de ello.


Un ejemplo es el tritón palmeado, especie ausente en un principio pero que hoy en día resulta un habitual en la charca, reproduciéndose con gran éxito en ella.


Tritones palmeados

Los invertebrados también pueden llegar a dar muchísimo juego. Una noche tuve la suerte de acercarme a la charca justo en un momento en el que todas las larvas de libélula salían del agua al mismo tiempo, abandonando su viejo exoesqueleto de vida acuática para convertirse en veloces maestras del aire.


Aeshna sp. o Anax sp.

Se distinguían dos especies diferentes, unas del género Aeshna Anax (las de las fotos de arriba) y otras más pequeñas del género Sympetrum (abajo).



Sympetrum sp.

Exoesqueletos vacíos...

La "fiesta" no termina hasta que llegas a casa, como aquella vez que volviendo de ver autillos me encontré (plantada en medio del telefonillo de mi portal) una esfinge meridional del pino (Sphinx maurorum).


Esfinge meridional del pino

Y nada más que decir... Sólo espero seguir disfrutando de noches veraniegas como éstas por muchos años más, agradeciendo vivir junto a este parque urbano que me da tantas alegrías... ¡Espero que os haya gustado!

Autillo europeo y caja nido

domingo, 3 de agosto de 2014

De Murias a la cumbre del Tambarón

Había que despedir el curso en León y el Pico Tambarón era una estupenda opción, de modo que me dispuse a subirlo acompañado por un buen amigo de la zona realizando una larga ruta que comenzaba en Murias de Paredes.


Digitalis purpurea

Acentor común

De Murias seguimos hasta el Puerto de la Magdalena...

Puerto de la Magdalena

Escribano cerillo

Y de allí continuamos directos hacia el Tambarón, aunque aun no le veíamos...


Numerosos insectos y pájaros amenizaron nuestro paso a través de estos bellos paisajes: mariposas, escribanos, alguna que otra rapaz...

Oruga sin identificar...

Doncella sp.

Cruzando una zona de matorral de montaña encontramos un pajarillo muy especial: el escribano hortelano.



Escribano hortelano

Llegamos a un alto. Echando la vista atrás contemplábamos este paisaje:


Y mirando al frente, ya se veía el Tambarón...

Con el Tambarón al fondo...

Ahora ya solo nos quedaba continuar de frente, camino de la cumbre, y durante el ascenso pudimos ver muchas otras, como la imponente Peña Portilla.

Peña Portilla

Finalmente alcanzamos una de las dos cumbres del Tambarón, la más baja.
Llegar a la otra ya era pan comido...

En la cumbre baja del Tambarón

La cumbre alta del Tambarón

Siempreviva cantábrica (Sempervivum vicentei)

S. vicentei a punto de florecer...

¡¡Y hecho!! Por fin alcanzamos la cima (2102m).

Buzón de cumbres del Tambarón

Las vistas (como cabía esperar) eran soberbias, con una espectacular perspectiva del valle del Fasgarón.

Valle del Fasgarón

Entre la fauna de las alturas, destacar unas arañas muy chulas con el abdomen azul, alguna lagartija serrana y bastantes bisbitas alpinos.

Araña sin identificar...

Lagartija serrana

Bisbita alpino

Pero aquí no terminó todo, pues la bajada resultó igualmente interesante, dejando atrás la silueta del Tambarón y pasando por el nacimiento del río Omaña (a 1800m).


Pico Tambarón

Nacimiento del río Omaña

El recién nacido Omaña se abría camino bajo los neveros que encontraba a su paso, continuando en un complejo de pozas sorprendentemente limpias.




En estas pozas encontramos especies cuanto menos interesantes. Entre ellas la rana bermeja, primero renacuajos y más tarde ejemplares adultos.

Renacuajos de rana bermeja


Rana bermeja

También una libélula, la Libellula quadrimaculata.

Libélula de cuatro puntos

Y entre las plantas encontramos una de las especies más interesantes que hay: la drosera atrapamoscas, Drosera rotundifolia (una planta carnívora).


Drosera rotundifolia

Continuamos bajando monte a través por una zona de piornal hasta encontrar el camino de la ruta de Fuentes de Omaña, que ya nos llevaba directamente de vuelta a Murias.


Dactylorhiza maculata



Un avispero...

Y así termina esta ruta. ¡Hasta el curso que viene, Montaña Leonesa!